viernes, 22 de agosto de 2008

Hoy aprendí

ojalá esta entrada fuera tan linda y tan pavosa como esos textos que dicen: Hoy aprendí que una amistad vale más que cien carteras (mentira!), etc... No, esta entrada es porque hoy, en medio de mi arrechera, con el marido sentado al lado queriendo buscar conversa y hasta deseándome un buen provecho a la cena, temí flaquear en más de una ocasión, porque uno es débil, porque el hombre está bueno y la carne es frágil, porque es viernes de cena elegante y tiro fijo, pero por primera vez apliqué una técnica que me mantuvo fija y centrada en mi arrechera. Miré fotos de mi Papá. Le ví la mirada, su mirada pesada como defino la mía, su mirada de altanería, su mirada alta, y me dije: ésta va a ser mi inspiración, que mi arrechera se mude de mi cuerpo hasta esta mirada para poder subsistir. Y funcionó. Cada quién que consiga lo que le funcione. 

No hay comentarios: